Variaciones intencionales para abrazar el terreno
Cuando la ladera cambia, conviene que cambie la música. Abrir o cerrar ligeramente la separación en tramos puntuales suaviza esfuerzos del suelo y corrige escorrentías rebeldes. Estas variaciones deben ser registradas y justificadas en una libreta de campo, con fotos y pequeñas flechas, para que las futuras cuadrillas comprendan la lógica. Variar con conciencia evita parches improvisados que, al año siguiente, nadie recuerda por qué aparecieron.